Consultá SIEMPRE con tu médico antes de usar una pileta de hielo si tenés algún problema de salud.
NO USAR si estás embarazada/o, tenés enfermedades cardíacas o presión alta, tenés diabetes, presentás complicaciones como neuropatía o daño retinal, usás marcapasos, tenés antecedentes de congelamiento, te realizaste una cirugía reciente, tenés epilepsia o cualquier otra condición médica, problema de salud o factor de riesgo.
La inmersión en agua fría puede reducir drásticamente la temperatura corporal central. El frío contrae los vasos sanguíneos y ralentiza el flujo sanguíneo, lo que, combinado con problemas de salud preexistentes, puede aumentar la presión arterial y el riesgo de paro cardíaco o ACV.
Posibles efectos secundarios
El efecto más evidente es la sensación intensa de frío, pero permanecer demasiado tiempo en una pileta de hielo puede causar hipotermia, congelamiento, taquicardia (latidos acelerados), arritmias (latidos irregulares) y shock anafiláctico.
Nuestra recomendación
A pesar de los posibles efectos secundarios y advertencias, usar correctamente una pileta de hielo tiene múltiples beneficios para la salud. Recomendamos comenzar con solo unos pocos minutos por sesión e ir aumentando el tiempo de forma progresiva hasta alcanzar el tiempo recomendado.
Nunca fuerces tu cuerpo más allá de sus límites.